La cruel Stepis ama torturar y humillar a su padrastro. Cuando están solos en casa sin padres ella siempre juega con él. Él odia estos juegos, pero ella conoce sus sucios sicretos y tiene que obedecerla. Primero ella lo obliga a oler y besar sus pies apestosos y cálidos. Él pide misericordia, pero ella sólo se ríe de él.