Malya no cuenta arrugas ni años. No se esconde a puertas cerradas ni se entretiene con aburridos juegos de bingo. Ella disfruta de todas las dulces oportunidades que la vida le ofrece, todas esas pollas jóvenes que puede montar, cada gota de semen que puede tragar. Su lema es Carpe Diem... Estilo Abuela.