Esta sesión fue mi primer tormento anal en el interior de mi vida. Después de meterme el puño en el agujero del culo y abrirlo con un enorme espéculo lo he llenado con hojas de ortiga picantes, tocar y frotar el lado trasero más peludo de las hojas a mi rosa anal interior hasta que mi agujero del culo se puso tan dolorido e hinchado que ni siquiera mi dedo pudo entrar. Pero mi pobre agujero apretado necesitaba ser estirado de nuevo para que mi amo pudiera follarlo mientras las ortigas picantes estaban dentro.