Mercy está feliz en la jaula. Después de todo, si ella está en la seguridad de su pequeña jaula de metal... ¿qué podría pasarle? Excepto que le pinchen la lengua y luego le golpeen esas pinzas con una cosecha de equitación. O que le golpeen las tetas con esa misma cosecha de equitación... ¿sabes qué? No creo que Mercy esté a salvo en esta jaula...