Hay dos cosas con las que nuestra abuelita cachonda está obsesionada. Café negro y pollas duras. Tal vez por eso mantiene a un compañero más joven a su lado... para conseguir su dosis diaria de polla más joven. Bueno, Llona nunca dijo que no a una oferta como esta... sorbiendo su café matutino, se pone a trabajar, follando al coño maduro como nadie antes.