Normalmente Max es el que amasa nudos en la sala de masajes, pero incluso un maestro puede aprender de un maestro. Es con este pensamiento en mente que Max invita a Jureka Del Mar, maestro masajista, a su estudio. Los terapeutas de masaje comienzan a sentarse al lado del otro, respirando profundamente, y centrando sus chakras. Aunque ambos son profesionales, ninguno puede concentrarse por completo: ambas miradas a hurtadillas entre sí a medida que la tensión sexual se eleva...