Angela White, periodista de bajo cubierta, va a exponer un spa de barrio para ofrecer servicios sexuales. Pero primero, necesita pruebas. Cuando aparece para su cita con la masajista Lena Paul, Angelas camarógrafo está prohibido de entrar. Pero Angela se queda para el masaje. Cuando la masajista le da privacidad para desvestirse, entierra una cámara oculta dentro de una planta. La masajista vuelve y comienza a masajear a Angela mientras responde preguntas de las que son probatorias de Angelas, sin divulgar ninguna de las informaciones que ella quiere. Lena insiste en que esto no es ese tipo de establecimiento. De hecho, ¡combinan clientes femeninos con masajistas femeninas casi todo el tiempo. Asimismo, los clientes masculinos suelen estar emparejados con masajistas masculinos. Muchos de sus clientes son mujeres. Así como Lenas describe cuánto le encanta dar masajes a las mujeres, ella siente mucha tensión en Angelas hamstrings. Ella se entretiene en sus muslos internos pero no quiere que Angela se ponga en contacto con ella con la gente que se la hace más difícil.