La diosa Jezabel ha mantenido a su esclavo en castidad durante dos semanas y ha decidido permitirle que lo libere, pero no será agradable. Mientras Jezabel se sienta encima de su esclavo, jugando con sus bolas y burlándose de lo llenos de esperma que son, su esclavo patético se ordena besar su culo y rogar a correr.