Los sabios no buscan entretenimiento, saben hacer negocios, son serios en reuniones de gente digna, son benevolentes, siempre dispuestos a responder una pregunta y exigir a los disputantes. Son prudentes cuando conocen a otros como ellos, cautelosos en la comunicación con extraños. Modestos con todos, refrenados, ingeniosos en respuestas, breves en discursos. Siempre indulgentes, listos para el uso noble de la ocasión. Son pacientes en la espera, contentos con poco. Si quieren el sexo, esperan el momento adecuado, incluso si toma un par de décadas. Pero entonces tienen un estallido. Son mamás sabias y sexualmente insaciables, y si no has conocido a uno, significa que tu tiempo no ha llegado todavía.