Hemos sido mejores amigos durante mucho tiempo y me di cuenta de que mirabas a mis pies la última vez que nos vimos así que te invito a mi casa. Nos sentamos y puse mis pies sudorosos delante de ti y te pregunté cómo te están haciendo. Me di cuenta de que me miraba a mis pies así que te pregunto si tienes un fetiche de pies. Admites vergonzosamente que lo haces pero incluso tu esposa no lo sabe porque odia los pies. Me río y digo que es patético para un hombre gustar de pies. Empiezo a humillarte y te digo que es un fetiche tan asqueroso y te diré que si no haces lo que digo. Te hago oler y adorar mis pies, lamer en medio y chupar en mis dedos. Sigo humillarte mientras de vez en cuando cruza mis pies y me me mete los dedos para que te pongas muy duro. Te digo que te saques la polla y te tires de encima. Me río de lo que eres un monstruo y te permito que te te cumplo en mis pies, pero no has terminado todavía. Desde que mis pies están sucios otra vez, ¡te las limpias!