DESCRIPCIÓN: La señora Anette extendió el pie hacia el esclavo arrodillado, ordenándole que llevara la mayor parte de su pie a su boca de espera. Sus labios se estiraron obscenamente mientras los cinco dedos de los pies desaparecían por dentro, su lengua trabajando frenéticamente contra su piel mientras ella observaba con fría satisfacción. Luego le ordenó que le prestara atención en sus suelas con largos y deliberados golpes de lengua antes de hacerle chupar cada dedo individualmente, asegurando que probara cada pulgada de sus pies.