En terapia para un ex tóxico, Daniela Andrea sólo buscaba curarse... pero encontró a una psicóloga más caliente que el infierno y más lírica que Neruda. Entre traumas y versos riscos, la sesión se convirtió en una batalla de rimas, risas y gemidos reprimidos. ¿Etica profesional? Se perdió en medio de caricias clínicas y poesía indecente. Una comedia erótica donde el sofá se transforma en una cama.