DESCRIPCIÓN: Giada Da Vinci está enjaulada, desnuda, con nada más que un arnés de cuero, esperando. Llego en pleno esplendor, adornada con joyas, un lujoso abrigo de piel, lencería exquisita debajo, y tacones increíblemente altos. Mi mera presencia es abrumadora, un recordatorio vivo de la jerarquía divina entre Nosotros. Ella eligió la sumisión, y le recordaré lo que eso realmente significa. Hoy, me siento juguetona, pero estricta. Decido exactamente lo que ella puede adorar, y nada más. Su deseo de servir es irrelevante, porque sólo yo elijo. Y hoy, ella sólo se le permite adorar Mis zapatos. Yo la dejo lamer Mis suelas, besar Mis tacones, mientras hablo desde arriba, me entretengo con ella. Ella está doliendo servir Mi cuerpo entero, pero todo lo que ella recibe es cuero y tierra del suelo. Cuando me voy, Mi pelaje fluyendo alrededor de Mi lencería, me aseguro de que sabe: Me voy a encontrar con un amante que me merece.