La Sra. Aline entra en la habitación de su vecino para hablar y se queja del olor de sus pies. La vecina estresada le dice a la Sra. Aline que le de un vistazo más de cerca al delicioso olor de sus botas y pies sudados. La Sra. Aline es reacia pero termina oliendo las botas y pies sudorosos de su vecino. La vecina se sube encima de la Sra. Aline y se ata las manos, luego le mete sudorosa bota en la nariz de la Sra. Aline. La vecina todavía hace que la Sra. Aline olfatee y se trague sus calcetines y pies sudorosos y apestosos.