Has estado deseando algo más profundo. Más intenso. Más invasivo. No solo me quieres en tu cabeza – quieres que viva allí, reorganizando los muebles, arrancando la base, reemplazándola con mis propios diseños. Has estado rogando por ese punto final de ruptura... donde tu mente y tu polla dejan de trabajar como antes. Donde ni siquiera puedes recordar lo que era ponerse dura sin mí. Donde tu polla es una inútil, una responsabilidad entre piernas que te hace temblar – entrenada en orgasmos arruinados, acondicionados pre-jac, ribeteados interminables, hasta que ya no sirve para nada más que hacerme reír de lo patético que eres. Te hace peor y peor hasta que no eres más que un perdedor pre-jac caliente y roto para Diosa.