Comenzó con un fetiche simple. La primera vez que te endureciste al admirar botas altas y poderosas fue el día en que todo cambió para ti. Ahora es una adicción totalmente volada. Adoración y obsesión. Completamente dominado por las botas. El cerebro se queda en blanco, la mano te masturba furiosamente la polla, fantaseando con postrarte delante de mí, HERMANANDO a lamerlas limpias. No hay que negar cómo te hacen sentir. No puedes conseguir suficiente de su control. Es una locura pensar hasta dónde has llegado, hasta dónde has caído. Abajo, abajo, por la madriguera del conejo. No hay que negar cómo te hacen sentir. No puedes conseguir suficiente de su control.