Atado boca abajo en mi cama de servidumbre, Mi esclavo no puede verme. solo puede oír el clic de mis tacones de tacones afilados en el suelo frío. comienza a temblar con temblor mientras lo acecho. sus cerchas apretados para que no pueda moverme me subo y empuje Mi polla fría dentro de él. Lo follo acostado, mordiendo su carne para hacerlo gritar. Asegurándose de que no pueda relajarse y solo soportar esta follada implacable. Perforado como una herramienta de poder su voz su raz de gritar. Lo doy la vuelta y lo encadenaré, lo empujo todo dentro de él, mi mano abrazando su boca para detener cualquier sonido. Lento y profundo invado sus partes más privadas, ¡siempre teniendo un agarre en su cara o garganta sabe a quién pertenece!