El esclavo fetichista de pies de Matriarca Ezada tiene hoy su día de suerte cuando ella lo lleva a la Señora Tess y a mí. Han pasado años desde que se le permitió adorar nuestros pies, y él será tan feliz cuando llegue a quitarse nuestras botas y lo tocaremos con nuestros pies un pisotearlo con ellos. Incluso se le permite masturbarse, pero ¿podrá correrse por nosotros?