La diosa Jessika regresa de su negocio, es una mujer de negocios muy poderosa y rica y le encanta usar botas. Ella tiene Slave J su dedicado limpiador de botas. Una vez que vea sus botas llenas de tierra, barro y quién sabe qué más. Ella sabe que la lengua de Slave Jay se pondrá a usar pero siempre sus botas tienen un hilo profundo pero no le importa la lengua de Slave Jay, sabe que la lengua de Slave Jay será destruida. Ella llegó y le pidió a su esclavo que le sacara la lengua y empezara a limpiarse las botas de arriba abajo en su lengua de esclavo una y otra vez hasta que comience la limpieza profunda, si no es bien limpiarla manda usar sus dientes de esclavo para limpiarlos profundamente. Slave Jay intentó dejar de lamer y alejarse, pero la diosa Jessika mantuvo su lengua cerca de sus suelas de botas dejando sin más oportunidad de escapar que seguir lamiendo. Después de limpiar las plantas de botas es hora de chupar la humedecilla y sudor de sus calcetines gruesos, y la hierba de la que tiene unas de la tierra.